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miércoles, 3 de agosto de 2011

La visión positiva que nos ayuda a vivir

Reflexionemos un momento de forma calmada y ecuánime. Lo único realmente cierto que sabemos, la única verdad que no admite el más mínimo resquicio de duda es esta: TODOS VAMOS A MORIR. Cualquier otra cuestión admitirá en mayor o menor medida una cierta dosis de incertidumbre y, con ello, cierta probabilidad de cumplirse... o no.

Por ello, multitud de personas antes que nosotros y multitud de personas que nos sucederán harán cosas que a nosotros, bien es cierto, nos la traerán al pairo. ¿Por qué? Porque nuestro momento, nuestra opción es AHORA, no ayer, no mañana... sino ahora.

En no pocas ocasiones nos enredamos con ciertas temáticas que no nos ayudan a avanzar en un camino benigno o positivo para nosotros y nos quedamos "enganchados" en ciertos contextos que no son del todo ciertos, que no son contextos reales ni literales.

Me refiero a los contextos verbales, a pensamientos que nosotros tenemos que nos generan emociones -algunas de ellas negativas- sin que realmente esté pasando en el mundo real la cosa que contiene ese pensamiento. Así pues, pensar en la cosa se puede acabar convirtiendo en algo con la misma función negativa o positiva que tiene la cosa. Pero esto es sólo ilusión, sólo mentira.

Esta forma de funcionar origina mucho sufrimiento porque las personas caen presas de su propia construcción de una realidad que no es real, de una película que no son conscientes de que pueden cambiar a voluntad...

Por ello, es interesante el poder salirse de la cadena de pensamientos y poder observarse a uno mismo en una reflexión en la que, con cierta distancia, se puedan apreciar las cosas de una manera menos "enganchada"

Las cosas tienen muchas interpretaciones, pues nuestra mente está preparada para ver las cosas de muchas maneras. Sólo que, para reducir la incertidumbre y así apresar este mundo y sus significados, hay que agrupar las cosas y darles una interpretación dentro de ciertos límites. Y así, nos educamos y nos educan para tener una serie de filtros que son los que definen cómo entrará la realidad objetiva en nuestro cerebro, cómo se procesará y qué haremos nosotros con ese resultado... lo cual puede ser bueno o no.

Un ejemplo, los niños aún no tienen demasiado seleccionados los filtros que aplicarán en su vida y por ello tienen una capacidad de aceptar cosas que un adulto sería incapaz... y eso no es del todo malo, pues permite mantenerse vivo y alerta, captando los sutiles detalles detrás de cada cosa, por banal o ridícula que nos parezca a los adultos.

Hoy quiero abogar por ese espíritu, por esa energía, por esa inquietud que impulsa al ser humano a superarse, a ser más de lo que ayer era, abandonando estúpidas competiciones por ver quién es el más guapo, el más rico, la que mejor tipo tiene, el propietario del mejor coche, bla, bla, bla... todo eso es cháchara sin sentido, no hemos venido al mundo ni hemos adquirido la capacidad de la consciencia para estas cosas...

Hoy os animo a volver la mirada hacia abajo, hacia los más pequeños, sin prejuicios, sin estereotipos, sin complejos, hoy os animo a volver los ojos a la pureza y la inocencia, a unos seres que pueden y deben enseñarnos una gran lección: si luchamos, podremos llegar a donde nos propongamos, mas esa no deberá ser nuestra meta. Concentrarse en un objetivo final está bien, cierto pero... ¿qué sucede si no llegamos? ¿Qué pasa si algo nos interrumpe en el camino? El final no debe ser lo único válido, pues cada paso que demos hacia adelante nos llevará a otra realidad, estaremos haciendo un cambio en nuestros mecanismos, estaremos escribiendo nuestra historia de nuestro propio puño y letra.

Hoy os animo a tomar ejemplo y marcar pequeños pasos a dar, tan pequeños como sea necesario para que podamos sentir que cada centímetro avanzado sea una victoria que celebrar por estar vivos. En cada cosa que uno elija, si realmente lo elije porque uno así lo desea, cada uno de esos pequeños avances será una gran victoria. Por ello, hay que pararse y pensar si lo que hacemos lo hacemos porque queremos realmente o hay otras influencias ejerciendo su fuerza sobre nuestra motivación... el mundo de hoy nos tiende trampas y éstas pueden llegar a ser peligrosas.

Peligrosas si llegamos a creernos que para ser feliz necesito un chalet de dos plantas, un coche mejor que el del vecino, una mujer con las tetas más grandes jamás vistas, peligrosas si condiciono mi autoestima y valor personal a los kilos que peso, si valoro mi persona sólo cuando recibo el aplauso de los demás, peligrosas si quiero conseguir que los demás hagan lo que yo necesito y de lo que soy incapaz... Por ello, conocer cómo liberarse de estas cadenas es una buena manera de enfrentar la vida de una manera más libre. Puede que ser más consciente de estas cosas añada sufrimiento y malestar pero... es una cuestión de elección: conocer la realidad y afrontarla, o caer en la trampa y seguir enredándose... cada uno elige. ¿Pastilla roja o pastilla azul?

Con la mente abierta, con la mente limpia, con la mente inocente de unos niños se puede captar la idea de mantenerse alerta y abierto al mundo. Dejo a los maestros que tomen la palabra. Ellos nos mostrarán cómo un pequeño paso es un gran paso si se da con la intención y en la dirección adecuados.


Y recuerda: mantente hambriento, mantente alocado.

Madrid, a 3 de Agosto de 2011

¡¡Salve sclave!!


Autor:
 Aitor Jaén Sánchez
Reproducción autorizada citando la fuente.


P.D. Dedicado a dos personas de incuestionable valía, deseando que puedan dar pronto pequeños pasos en lo profesional --> Princes y Ceju.

2 comentarios:

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